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    23 de mayo de 2017

    Actuación de escuadras violentas evidencian tácticas de sedición armada contra el Estado


    Como protesta "pacífica" y "espontánea" de manifestantes reprimidos por el Gobierno reseñan en los medios aliados a la autollamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) los brotes de violencia callejera suscitados al final de cada movilización opositora, en los que es cada vez más evidente el nivel de planificación con el que operan las escuadras de choque para atacar a las fuerzas de orden público.

    Las escuadras, conformadas por encapuchados adiestrados y con equipamiento de guerra que incluye objetos arrojadizos, armas y bombas de fabricación casera, máscaras y escudos, actúan dentro de una escala de violencia que va desde la provocación verbal hasta el uso de armas letales, que es enfrentada por las fuerzas de seguridad ciudadana con gas lacrimógeno, agua y contención física.

    En el desarrollo del plan violento se ha incrementado el uso de armas de fabricación casera, conocidas como "morteros" y "chopos", empleadas para usar esferas y objetos sólidos como proyectiles. Los integrantes de las escuadras se despliegan cumpliendo roles específicos, denominados "escuderos", "atacantes" y "retaguardia", son relevados cada cierto tiempo de forma ordenada lo que demuestra obediencia y subordinación a ciertos "mandos" para una cohesión de combate.

    Los ataques planificados, el armamento utilizado, la jerarquía dentro de los grupos de ataque, evidencian una estrategia de sedición armada contra el Estado impulsada por sectores de oposición, que convocan a las movilizaciones en las que está previsto que sus agentes generen focos de violencia que incluyen obstaculizar el libre tránsito y destrozar bienes públicos y privados.

    La asistencia de manifestantes pacíficos de la oposición precede a la acción violenta de los grupos —de reducido tamaño en proporción a la manifestación convocada— que generan los largos enfrentamientos al final de cada marcha y cuyas imágenes luego son proyectadas en la campaña de "represión" del Gobierno nacional contra el pueblo opositor difundida en redes sociales, medios nacionales y extranjeros.

    Estos agentes violentos llegan preparados al inicio de las movilizaciones, además han evolucionado en su organización y empleo de tácticas bélicas, lo que demuestra adiestramiento y financiamiento, así como el incremento en número de integrantes.

    Los nuevos miembros a estas escuadras, supuestamente movilizados por hambre según la narrativa mediática, son equipados con guantes de seguridad, escudos, cascos y máscaras antigás —artículo que en Venezuela, donde el salario mínimo se ubica en 65.021 bolívares, cuesta entre 40.000 (si tapa medio rostro) y 150.000 bolívares (en caso de cubrir toda la cara).

    Otro de los implementos, el guante de seguridad, puede costar entre 34.000 y 50.000 bolívares la docena —algunos más sofisticados pueden costar 35.000 bolívares por par— mientras que un casco para motorizado tiene un precio mínimo de 10.000 bolívares.

    Esta "utilería" mediática busca proyectar la imagen de una guerra civil para justificar una intervención extranjera en el país y suma la participación de otros elementos universales y simbólicos de los enfrentamientos bélicos, como los "cascos blancos cruz verde", un grupo también dotado de máscaras antigás y equipos médicos que realizan tareas de socorrismo a las escuadras de choque y proporcionan gran parte del material mediático para la campaña de guerra.

    AVN


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