Energías masculinas y femeninas definen sus espacios - Informe24

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Energías masculinas y femeninas definen sus espacios

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La energía femenina es la que nos permite atraer todo lo que deseamos, es el imán de la vida y la memoria energética que nos corresponde despertar y conectar para experimentar la abundancia que la naturaleza nos ofrece, siempre y cuando estemos en armonía con ella. Hombres y mujeres manifestamos a través de lo que muchos han denominado el divino femenino, que convenientemente fue ignorado para anular nuestro poder personal; por eso es fundamental conectar con ese principio que es parte de nuestra esencia olvidada, para que el año se parezca más a lo que esperamos. En el 2020 ya estamos en tiempos de mayor despertar de conciencia y por tanto de mayor responsabilidad. Tiempos en los que podemos, con trabajo energético consistente, alcanzar lo que esperamos a nivel individual y contribuir a alcanzar, colectivamente, una vida con mayor armonía para contrarrestar el desequilibrio que hay en el mundo.

Para sintonizar con este nivel de conciencia en 2020 (año destinado para ello) es necesario conectar adecuadamente con la energía masculina o principio de merecimiento y gracia, de manera tal que el proceso de manifestación se encuentre en perfecta armonía con la energía que estamos proporcionando al universo. Otro aspecto fundamental para activar la energía femenina este año es la experiencia de visualización, entendida no como tener imágenes de lo que aspiramos sino la conexión que se produce con las emociones que nos proporcionan esas imágenes de lo que aspiramos manifestar. Este proceso co-creador es real y poderoso solo cuando está en sintonía con el amor porque de lo contrario no funciona. Por esa razón cuando no se manifiesta algo que deseamos en nuestras vidas lo primero que tenemos que verificar es si eso proviene de nuestro ego y si perjudica nuestro entorno.

Como en este 2020 también estamos en tiempos de conciencia con respecto a lo que valoramos como una mejor vida, tenemos que tomar en cuenta el cambio de paradigma en el que estaremos sumergidos: consumo consciente, cuidado del planeta, contribución para recuperar la naturaleza, reciclaje, cambios en la alimentación, cuidado de los recursos. Como en Venezuela este proceso ha sido forzado por las circunstancias, el principal reto será convertir toda esta experiencia en una circunstancia de evolución consciente para apropiarnos del proceso y apoyar a otros a conseguir sus propios recursos para una vida digna y abundante, pero desde una nueva perspectiva más evolucionada.

El 2020 estará marcado por una energía femenina que ya ha madurado y que está lista para respetar el ritmo y vibración del tiempo presente. Por eso tendríamos que esperar una sobria, elegante, limpia, formal y clásica moda con una clara estructura en el diseño y a veces con el destello de la ingenuidad y la expresión de libertad. En el ámbito nutricional tendremos una contundente invitación para regresar al consumo, fundamentalmente, de lo que viene de la tierra para continuar en la dirección de la alimentación inteligente en procura de un organismo saludable producto de lo que consume y cuando lo consume. Observaremos batallas por estilos de alimentación que serán la mayor evidencia de conflictos en ámbitos menos visibles para el común de la gente y que estarán asociadas con algo más delicado que es el control de la población, tales como: económico, comunicacional, de poder. La nutrición se convertirá en un escenario de lucha y de progreso de la luz.

Las relaciones estarán marcadas por la búsqueda de la independencia emocional, no en pos de la soledad sino de encuentros auténticamente enriquecedores para la vida. Es un año de lucha interior para conseguir el amor incondicional y quedarnos abrazados a él, con todas las dificultades que representa lidiar con aquello que la sociedad nos ha impuesto como parámetros de vida en pareja y en las relaciones en general. Como todo promete ser muy diferente en materia de pareja, nos enfrentaremos a circunstancias difíciles de resistencia de la sociedad para aceptar los cambios inevitables que están ocurriendo en el mundo y que es el producto de la evolución; sin juzgar lo que está bien o mal habrá mucho movimiento y eso será difícil de procesar, especialmente para las instituciones más conservadoras. La sociedad en general apelará a sus antiguas instituciones para intentar frenar el amor pero obviamente no podrán, en su lugar se debilitarán mucho. Al tener más conciencia de la pertenencia a una malla energética colectiva construiremos relaciones conectando con quienes vibren de manera similar a nosotros para sentar las bases de una nueva humanidad. Solo se mantendrán en el tiempo los grupos cuyos vínculos sean auténticos y que promuevan verdaderos valores colectivos.

Para conectar con la abundancia hay que asumir la responsabilidad de nuestra existencia en el mundo y contribuir a que otros también la experimenten. Tenemos una energía disponible para el 2020 muy exigente basada en dos principios: el compromiso y la focalización en objetivos que vibren con lo que sentimos, no solo en lo individual sino, y especialmente, en el plano colectivo. Esto decreta el inicio de la desaparición del poder y de la autoridad que históricamente han abusado de las auténticas aspiraciones de la gente. Veremos perder el poder a esas estructuras antiguas como la monárquica que sostiene los poderes emergentes sometidos a través del gran negocio de narcóticos así como de la corrupción no solo económica sino de las almas.

Esto implica que durante 2020 tendremos que tomar decisiones fundamentales en nuestras vidas sobre la forma en la que queremos generar ingresos, no solo en términos de trabajo sino en términos energéticos. De esta manera nos aproximaremos a un esquema económico y social pleno, consciente y evolucionado que nos obligará a relacionarnos con el dinero de una manera equilibrada, sin excesos pero sin escasez, donde nuestros recursos sean abundantes y manejados con racionalidad en función de las aspiraciones del corazón.

La energía masculina: acción y deporte, conflictos, liderazgo y competencia

Un año que arranca con mucha fuerza masculina destructiva: agresiva y violenta, fuerza bruta de muerte, necesaria para la reestructuración pero peligrosa por el impacto de sus consecuencias. Este inicio de año tan convulso de la mano de la naturaleza y de los poderes constituidos en bloques y en competencia, no solo representan al mundo físico sino al verdadero proceso encubierto, que implica un replanteamiento del planeta para que se transforme sin ser destruido. El deporte y los encuentros internacionales serán claves para que los procesos de cambio se den por vías menos peligrosas y destructivas. De alguna manera se podrá sublimar la fuerza destructiva por el respaldo de una competencia sana que estimule el logro a través del esfuerzo y la disciplina. En la medida en que el deporte ocupe el lugar que le corresponde y deje de servir a intereses económicos y políticos, el mundo se irá transformando en lo que nos merecemos. Mientras que la energía femenina se continuará depurando, la energía masculina estará activada para la vida en la medida que sortee la competencia, la violencia y la muerte. Debemos estar alerta pues los cambios que hagamos se tienen que corresponder con motivaciones profundas.

El hacer en este año tiene que estar orientado a construir merecimiento porque debemos tener claro que para manifestar lo que aspiramos es fundamental que la fuerza provenga de la gracia obtenida por aquello que hemos producido con nuestros dones. De allí que sea un año en el que tenemos que conectar con labores asociadas con los dones que tenemos. Ya no se puede hacer desde el concepto tradicional de productividad porque llegaron los tiempos en los que solamente darán frutos las semillas que caigan en buena tierra, entendiendo por esto que solo es cultivable aquello que esté conectado con el corazón. Es un año en el que podemos, fácilmente, sentir el conflicto del tiempo: que todo sea rápido y duradero. Esto será para aprender que todo debe ocurrir en el momento indicado por la sincronicidad del acoplamiento multidimensional, que no es otra cosa que la sincronía entre lo que sentimos, pensamos y actuamos, siempre de la mano de lo que consideremos superior en nuestras vidas: Dios, Yo Superior, Yo Cuántico.

Podrían ocurrir algunos hechos lamentables en el mundo de los deportes y por eso es tan importante que tengamos claro que eso estaría vinculado a la resistencia al cambio de los sistemas de poder. De igual manera podríamos ser testigos de acciones bélicas, protagonismo militar e irrupciones temerarias que pondrán al mundo en constante proceso decisorio. Se derrumban monarquías, cambios de los más altos liderazgos religiosos, enfermedades y muertes en los sistemas autoritarios. La energía masculina reclama su luz y se abre espacio entre los escombros de lo que ya no tiene vigencia en el mundo. EEUU continuará en un proceso de liberación que requiere de la reelección de su mandatario y eso marcará el rumbo de muchos eventos en el mundo. Atentados difíciles de comprender estarán a la orden del día pero muchos serán desmontados a tiempo. La naturaleza continuará haciéndose sentir hasta que el hombre la escuche.

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